Botas de lluvia con olor: bicarbonato y papel de periódico para dejarlas sin olor
Llegas a casa después de un día de lluvia, te quitas las botas de goma y, días después, el olor te recibe en la entrada. Dentro de las botas el calor y la humedad no se van fácilmente, y ahí es donde crecen las bacterias que causan el mal olor.
La buena noticia es que puedes solucionarlo con dos cosas sencillas: bicarbonato de sodio y papel de periódico arrugado. En este artículo te explico cómo usarlos, por qué funcionan, qué errores evitar y cómo mantener tus botas frescas todo el invierno.
Qué necesitas
- Bicarbonato de sodio (dos cucharadas por bota)
- Papel de periódico (varias hojas por bota)
- Una cuchara
- Un paño seco
- Agua tibia y jabón suave
- Un lugar ventilado para secar las botas
- Un cepillo suave (opcional)
El método paso a paso
- Vacía y seca por fuera. Quita el barro y la suciedad con un paño húmedo y deja que se escurra. Si dentro hay mucha agua, dale la vuelta y déjala gotear unos minutos.
- Limpia el interior. Pasa un paño con agua tibia y un poco de jabón suave por dentro. No empapes. Después, seca lo mejor que puedas con otro paño limpio.
- Echa el bicarbonato. Vierte una o dos cucharadas de bicarbonato dentro de cada bota. Inclina para que llegue a la punta y al talón. No necesitas más: una capa fina basta.
- Reparte el polvo. Mueve las botas con suavidad para que el bicarbonato se extienda por la base y las paredes. Si hay zonas más húmedas, aprieta con los dedos para que se pegue.
- Añade papel de periódico. Arruga hojas de periódico en bolas sueltas y mételas dentro de las botas, rellenando hasta arriba. El papel absorbe la humedad que queda y mantiene la forma de la bota.
- Deja actuar toda la noche. Coloca las botas en un lugar ventilado, lejos de radiadores o del sol fuerte, porque el calor excesivo puede deformar la goma. Déjalas al menos ocho horas.
- Retira el papel y el polvo. Saca el papel, que estará húmedo, y tíralo. Después, vuelca las botas sobre un cubo o el fregadero para quitar el bicarbonato. Pasa un paño seco por dentro.
- Huele y repite si hace falta. Si el olor persiste, repite el proceso una noche más. Con dos tratamientos, casi siempre desaparece. Guarda las botas con las bocas abiertas y ventiladas.
Por qué funciona
El mal olor de las botas viene de la humedad y de las bacterias que se alimentan de la piel muerta y del sudor. La goma no deja respirar el pie, así que el interior se queda húmedo y cálido, justo lo que esas bacterias necesitan.
El bicarbonato absorbe humedad y neutraliza olores ácidos, por eso se usa tanto en frigoríficos y zapatos. El papel de periódico absorbe el agua con facilidad, y su estructura de fibras la reparte, así las botas se secan mejor desde dentro.
Juntos hacen una pareja práctica: uno ataca el olor y el otro la humedad.
Los errores que debes evitar
- Guardar las botas mojadas. Es la causa principal del olor. Seca siempre antes de guardarlas.
- Ponerlas junto a un calefactor. El calor intenso deforma y agrieta la goma. Mejor un lugar ventilado.
- Dejar el bicarbonato demasiado tiempo. Una noche basta. Si lo dejas días, puede apelmazarse con la humedad.
- Usar demasiado papel apretado. Si lo aprietas mucho, no circula el aire. Haz bolas sueltas.
- Olvidar las plantillas. Si las botas tienen plantilla, sácala y sécala aparte.
- Mezclar con productos fuertes. No uses lejía ni mezclas de limpiadores. Con bicarbonato y agua basta.
Trucos extra
Si las botas son muy usadas, después de cada salida deja las plantillas fuera para que se sequen mejor.
Con la bota ya seca, puedes poner una bolsita de tela con bicarbonato dentro. Así se mantiene fresca entre usos.
Si el interior es de tela o forro, límpialo con jabón suave y deja secar completamente antes de echar bicarbonato.
Alterna dos pares de botas si las usas todos los días. Así cada par tiene tiempo para secarse del todo.
Un poco de aire cada día ayuda más que cualquier producto: cuelga las botas boca abajo en un lugar ventilado cuando llegues a casa.
Si tus botas son para el jardín o para trabajar, haz este tratamiento una vez cada semana en época de lluvias. Es un gesto de cinco minutos que evita que el olor se instale y que la goma se llene de humedad vieja.
Y un último detalle: guarda las botas lejos del suelo húmedo de la entrada. Si las apoyas sobre un estante o un zapatero con aire por debajo, se secan más rápido y huelen menos al día siguiente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar papel de periódico con tinta?
Sí, el periódico de siempre sirve. Si tienes dudas por la tinta, usa papel de cocina o papel sin imprimir. Lo importante es que absorba la humedad. Arrugado en bolas sueltas funciona muy bien dentro de las botas.
¿Cuánto bicarbonato necesito?
Con una o dos cucharadas por bota es suficiente. Una capa fina por el fondo y la zona del talón basta. Si pones demasiado, será más difícil retirarlo después, y no mejora el resultado.
¿Sirve en botas de tela o con forro?
Sí, pero con cuidado. Asegúrate de que el forro esté seco antes de añadir el bicarbonato, para que no se apelmace. Después de la noche, sacude bien el polvo y deja ventilar un rato.
¿Cuánto tarda en notarse el efecto?
Suele notarse a la mañana siguiente. Si el olor era fuerte o de hace tiempo, repite una segunda noche. Con la bota seca y ventilada, el olor tarda más en volver a aparecer.
¿Cada cuánto debo hacerlo?
Cuando notes olor o después de varios días de lluvia. Si usas las botas a diario, un tratamiento semanal las mantiene frescas. Y siempre seca bien las botas después de usarlas.
Conclusión
Con bicarbonato y papel de periódico, tus botas de lluvia pueden quedar sin olor en una sola noche. Es un truco barato, sencillo y fácil de repetir.
Pruébalo hoy con tu par favorito y verás cómo la entrada de tu casa vuelve a oler bien. Y si te gusta, sigue leyendo las demás astucias de Marie.
